*La palabras*
Lucas 21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
La peor descripción que se le pueda dar a alguien que en verdad aspira con su pluma hacer la diferencia es tildarle de aburrido, repetitivo o arrogante. Y bueno, en una cultura cibernética en donde el ejerció de escribir está a disposición de tantos, la multiplicidad de opiniones enmarcadas en la subjetividad es más que evidente. Demasiadas opiniones en muchas ocasiones malamente sustentadas. Como aspirante artífice de la palabra, esta es una de mis mayores preocupaciones en lo que concierne a la escritura. Para mí, hablar de Dios no es hablar de cualquier cosa. Hablar de CRISTO a un mundo prácticamente estéril de amor, es un asunto de ineludible empeño.
“Cristo, y el mundo en que vivimos”; Ese es mi tema. Y… medito sobre lo que sucede a mi alrededor y les confieso que casi me deprimo si le doy rienda suelta a la subjetividad. Por ejemplo, África está hoy sumergida en hambre y guerra, Asia y Europa igual. Las Américas, plagadas por el virus de la corrupción, la violencia y la pobreza. Entonces, ¿Qué nos queda? ¿Cómo he de hablar del amor de Cristo a otros aliándome con las formas del mundo? ¿Cómo voy a abusar del uso que me da la Internet para decir “sandeces”?
Amados míos, por nada en el mundo deseo hacer de este escrito un ataque gratuito a todos los que con buenas intenciones escriben algo por estos medios. Eso sí, despertar conciencia de nuestra responsabilidad cuando comunicamos algo, especialmente si hablamos de Dios a otros. Por eso, te pregunto: ¿Te has dado cuanta que Roma arde en llamas? ¿Te has dado cuanta como los políticos de turno, las multinacionales, los gobiernos corruptos y todo el ensamblaje publicitario y mercantil llevan a nuestra gente a una segura implosión?
Y, ¿Qué hacemos los cristianos en toda esta madeja de desgracias autoimpuestas? Entretenidos en algún concierto de alguna súper estrella de música sacra, extendiendo los flecos de nuestras vestiduras para que vean el ministerio que Dios nos ha dado sin percatarnos que hay gente a nuestro alrededor muriéndose de hambre y sed de justicia.
Hace unos días conversaba con un pastor y me comentaba que con decirle “Cristo te ama” a alguien es suficiente. ! No, no es suficiente!… Me niego a pensar que un evangelio enlatado, frágil y de estribillos es suficiente para lograr una sincera y verdadera conversión. !No! Como buenos discípulos de CRISTO tenemos la obligación de mostrarle al mundo que en efecto, Dios les ama, les considera invaluables, y eso no se hace solo con palabras.
Mat 25:41-42 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber…
Por Serafín Alarcón




